La figura del relator sigue siendo una necesidad absoluta tanto en la radio como en los medios digitales, ya que su labor va más allá de describir lo que ocurre en la cancha: su verdadera misión es informar y hacer imaginar al espectador. En la radio, el narrador es el único canal para construir la realidad del partido, convirtiéndose en los ojos de quien escucha. En el entorno digital, aunque la imagen esté disponible, el relato rescata la identidad y evita que la transmisión sea un producto frío. Sin embargo, este rol enfrenta una crisis global debido a tendencias comerciales como las de la MLS en Estados Unidos, donde la transmisión de los partidos prescinde cada vez más del relator tradicional o del periodista de campo, automatizando el contenido o priorizando un audio ambiental limpio. Esta alarmante deshumanización del deporte reduce el juego a un simple contenido de entretenimiento visual, eliminando el análisis profundo y el alma de la narrativa deportiva.

Para que el fútbol mantenga su valor, el lenguaje del relato debe ser universal, logrando que un mismo mensaje sea perfectamente comprendido tanto por un empresario en su oficina como por un mecánico en su taller. Esto significa que el narrador debe dominar la simplicidad técnica sin perder la profundidad del análisis. El fútbol es una industria cultural que pertenece a todos los estratos de la sociedad; por lo tanto, el uso de metáforas sencillas combinadas con explicaciones tácticas claras permite democratizar la información. Cuando el relator explica una jugada compleja con palabras cotidianas, logra que el aficionado común disfrute del juego y que, al mismo tiempo, el espectador más exigente encuentre el rigor profesional que busca, unificando a toda la audiencia a través de la pasión compartida.

Línea del Tiempo: La Evolución del Relato Deportivo

  • Década de 1920-1940: El Nacimiento de la Imaginación (Mundial)La radio se convierte en el primer soporte del fútbol. Al no existir imágenes, los relatores desarrollan un estilo puramente descriptivo y técnico, utilizando referencias del terreno de juego para que el oyente pueda ubicar el balón en su mente.
  • 1957: El Puntapié Inicial en Ecuador (Local)Nace el relato deportivo en el Ecuador con la inauguración del primer campeonato nacional de fútbol. Los micrófonos de la radio AM se vuelven el motor de la cohesión social, y surgen los primeros narradores legendarios del país, marcando un estilo sobrio y formal.
  • Década de 1970-1990: La Era de la Imagen y el «Relato de Autor» (Regional)La consolidación de la televisión y la posterior llegada de las cadenas de cable (Fox Sports y ESPN) transforman el oficio. Al estar la imagen presente, el relator ya no necesita decir solo dónde está la pelota; empieza a imprimir su sello personal, dando paso al infoentretenimiento y a narradores que se vuelven marcas comerciales por su estilo y muletillas.
  • Década de 2010: La Disrupción Digital y la Multimedialidad (Mundial / Local)El relato salta de los medios analógicos a las plataformas de streaming y redes sociales. El contenido se vuelve hipertextual y multimedia. En Ecuador, referentes como Alfonso Lasso lideran la transición de mantener la calidad técnica tradicional pero adaptándose a los ritmos rápidos y dinámicos que exigen las audiencias jóvenes en internet.
  • Actualidad (2026): El Modelo MLS y la Amenaza de la Automatización (Mundial)En mercados como el de la MLS en Estados Unidos, se implementan transmisiones donde la figura del periodista y el relator tradicional pasa a un segundo plano o desaparece, priorizando plataformas automatizadas o solo audio ambiental. El gran desafío actual es contrarrestar esta tendencia mediante formatos interactivos como la docuweb, demostrando que el factor humano y la competencia del narrador son insustituibles para darle alma al deporte.