
Alfonso Eduardo Laso Bermeo, más conocido como Pancho Moreno, fue una de las voces más influyentes del periodismo deportivo ecuatoriano. Su estilo narrativo marcó época y dejó una huella profunda tanto en la radio como en la televisión, convirtiéndose en un referente para varias generaciones.
Nació en Quito el 26 de enero de 1929, en la céntrica calle Venezuela. Desde muy joven mostró inclinaciones hacia la fotografía y la música, herencia de sus padres y abuelos. A los dos años perdió a su padre, lo que lo acercó aún más a su madre, quien soñaba con verlo convertido en ingeniero civil. Sin embargo, el periodismo deportivo terminó imponiéndose como su verdadera vocación.
Su primera experiencia llegó en 1947, cuando acompañó a Oswaldo Núñez Moreno en una transmisión del Campeonato Sudamericano de Fútbol en Guayaquil. Al año siguiente participó en un concurso de narración en Radio Gran Colombia, donde su talento lo llevó a quedarse definitivamente frente al micrófono. Para ocultar su faceta de periodista de su madre, creó el seudónimo Pancho Moreno, nombre con el que se haría famoso.
En 1951 ingresó como jefe de deportes de diario El Comercio, cargo que desempeñó con gran influencia. Fue relator de Radio Quito durante más de 40 años, consolidándose como una voz de referencia. Lideró el programa televisivo Ronda Deportiva, pionero y de mayor permanencia en la televisión nacional. Cubrió innumerables partidos de fútbol, boxeo y baloncesto, convirtiéndose en un narrador versátil y apasionado.
Además del periodismo, Pancho Moreno fue un gran aficionado al tenis de mesa, llegando a competir en torneos internacionales en Bucarest en 1953. También estudió en París en el Instituto de Deportes de Francia, lo que enriqueció su formación. Su amor por Quito lo llevó a la política: fue concejal, vicealcalde y alcalde encargado, siendo reconocido como el primer Concejal Emérito de la ciudad.
Su vida estuvo marcada también por la pasión por la tauromaquia y el tango argentino, géneros que difundió en programas radiales y que reflejaban su sensibilidad cultural. Falleció el 14 de julio de 2018, dejando un legado inmenso en el periodismo deportivo ecuatoriano. Su estilo narrativo, lleno de emoción y cercanía, inspiró a nuevas generaciones y abrió camino para voces como la de su hijo, Alfonso Laso Ayala.
En definitiva, Pancho Moreno fue más que un periodista: fue un narrador que convirtió el deporte en relato cultural y ciudadano, un hombre que supo unir pasión, palabra y compromiso con Quito.