El relato del fútbol en nuestro país no empezó en los estudios modernos que vemos ahora ni con la tecnología que tenemos a la mano; nació por la pura necesidad de acercar el partido a la gente cuando viajar de una ciudad a otra era larguísimo y las distancias separaban mucho a las regiones. En un Ecuador dividido por la geografía, el fútbol encontró en la radio el puente perfecto para unir a todos en una sola emoción. Para entender cómo pasamos de esos aparatos antiguos a las pantallas de los celulares y a los canales digitales de hoy, hay que mirar atrás, al momento exacto en que prender la radio se convirtió en el plan sagrado de las familias. Contar la historia del relato es, en el fondo, contar cómo nos empezamos a escuchar y a conocer como ecuatorianos a través de una pelota.
Esta historia no es solo un cambio de tecnología o de micrófonos, sino de cómo la palabra se convirtió en la única forma de hacerle imaginar el juego a la gente. Hace bastantes décadas, el fútbol se vivía de forma muy local: el que no podía ir a la cancha se enteraba del resultado comprando el periódico al día siguiente o porque un amigo del barrio se lo contaba en la esquina. Cuando llegaron las primeras transmisiones en vivo, las cosas cambiaron para siempre. Los primeros relatores tenían que hacer magia con la voz. No tenían pantallas para ver las repeticiones ni datos al segundo en una tablet; se paraban al borde de la cancha, aguantando el sol o la lluvia, cargando equipos pesadísimos y cables larguísimos con el único objetivo de armar el partido en la cabeza de la gente. Si el narrador hablaba más rápido, a todos se nos cortaba la respiración en la sala de la casa; si le metía drama, sentíamos la misma angustia, demostrando que una voz tiene el poder de mover los sentimientos de todo un país.
De los cables del telégrafo a la magia de las primeras radios (1890 – 1940)

Al principio, la emoción del fútbol viajaba en un silencio absoluto. A finales del siglo diecinueve, por el año 1890, la gente no tenía cómo escuchar lo que pasaba en una cancha; todo dependía del telégrafo y de la prensa escrita.
Los cables mandaban resultados secos y fríos a los periódicos, y al día siguiente los redactores se encargaban de armar esas crónicas que la gente leía para enterarse de las jugadas.
Todo cambió en 1921 con el nacimiento de la narración en vivo en Estados Unidos, donde una pelea de boxeo obligó a los locutores a inventar un lenguaje rápido y descriptivo para ser los ojos de los oyentes.
En Ecuador, ese gran salto llegó en la década de 1940 con la masificación del dial. Emisoras pioneras como Radio Quito y la Voz de los Andes empezaron a meter el fútbol en las casas de los ecuatorianos, sembrando la semillita de una pasión que ya no iba a parar de crecer.

La época de oro y el fútbol a través de la pantalla (1960 – 1980)
Los años sesenta trajeron la verdadera época de oro de la radio ecuatoriana. En 1960, el relato nacional se consolidó y se dividió con gracia entre dos estilos muy claros: la explosividad de la Costa y la lírica más pausada de la Sierra. Fue el momento en que aparecieron leyendas como Alfonso Laso Moreno (siguiendo los pasos de Alfonso Laso Bermejo) y Carlos Efraín Machado para acompañar el nacimiento del campeonato nacional. Pero la tecnología no se quedó quieta y en 1970 llegó el salto a la pantalla a color y las transmisiones vía satélite. Como el espectador ya podía ver la jugada al mismo tiempo que el narrador, los locutores tuvieron que dejar de decir solo a dónde iba la pelota para meterse más en el análisis táctico. Para 1980, la televisión nacional se adueñó de los domingos y canales tradicionales como Teleamazonas, Ecuavisa, TC Televisión, Gama TV, RTS y Canal 1 se volvieron expertos en combinar la precisión de la imagen con la fuerza del grito de gol.
La revolución del internet y la era de las pantallas digitales (2000 – 2026)
Con el cambio de milenio, el tablero se volvió a mover. En el 2000, la irrupción del internet y los primeros blogs hicieron que el monopolio de los grandes medios se empezara a romper, dándoles espacio a periodistas independientes e hinchas para analizar el fútbol a su manera. La verdadera sacudida en nuestro país llegó en 2018 con el streaming en Ecuador, cuando los derechos del campeonato local migraron de la señal abierta hacia la televisión pagada y las plataformas. El hincha tuvo que cambiar el televisor viejo por la computadora o el teléfono y acostumbrarse a nuevos espacios como El Canal del Fútbol, Gol TV, ESPN, Star Plus y Zapping. Hoy, en pleno 2026, vivimos en la era multiplataforma y los creadores de contenido. El relato se vive en hilos de redes sociales, podcasts y transmisiones en vivo donde la posta la llevan marcas digitales como Machdeportes y Radio Diblu, demostrando que el narrador ya no es una voz lejana, sino un creador que conversa al segundo con su comunidad.
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