La sede de la final de la Copa Ecuador 2025, el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito, fue preparada con un despliegue integral que abarcó aspectos deportivos, logísticos y de seguridad:

Adecuación del campo de juego
El césped del estadio recibió mantenimiento intensivo en las semanas previas. Se realizaron labores de nivelación, fertilización y riego controlado, además de la instalación de nuevas lámparas de iluminación para garantizar visibilidad óptima durante el partido nocturno. También se verificó el drenaje para evitar problemas en caso de lluvia.
Infraestructura y camerinos
Los camerinos fueron remodelados con mejoras en duchas, mobiliario y áreas de fisioterapia, asegurando comodidad para ambos equipos. Se habilitaron zonas de calentamiento y se reforzó la señalización interna para facilitar la movilidad de jugadores, árbitros y personal técnico.
Seguridad y accesos
El estadio fue rodeado por un operativo de más de 1.200 efectivos policiales, además de seguridad privada. Se instalaron arcos detectores de metales y controles de boletos electrónicos en los accesos principales. Las rutas de evacuación fueron señalizadas y se establecieron puntos de primeros auxilios en las tribunas.
Aficionados y boletería
La organización dispuso de boletería electrónica y puntos físicos de venta, con precios entre 10 y 40 dólares. Se habilitaron zonas específicas para las barras de Universidad Católica y Liga de Quito, con cercos de seguridad para evitar incidentes. El aforo alcanzó cerca de 30.000 espectadores, lo que convirtió al evento en uno de los más concurridos del año.
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